top of page

Vigorexia, una adicción silenciosa


El deporte y la actividad física son benéficas para la salud de todas las personas, conlleva mejoras a nivel fisiológico, psicológico y social de quienes la practican, pero cuando se vuelve obsesivo se transforma en un problema difícil de detectar. No nos damos cuenta pero estamos en una sociedad que exige una determinada apariencia física, queremos vernos bien sea como sea, lo que puede generar una adicción a ejercitarnos.

Trastorno social

La sociedad actual tiene una imagen o modelo físico de belleza muy estereotipada, la mujer debe ser delgada y el hombre musculoso. Cánones construidos a partir de culturas antiguas en las cuales se admiraba la sensualidad de una mujer y la habilidad física de un guerrero, para transformarse en la época greco-romana en capacidades deportivas, así entonces era galardonado el competidor que demostraba tener más velocidad y más fuerza, convirtiéndose la imagen de un cuerpo atlético y musculado en signo de salud y vitalidad.

Actualmente los medios de comunicación han realzado este estereotipo corporal, el hombre musculoso es atractivo socialmente, pero han generado en muchos una necesidad de alcanzar este modelo que incluso puede ir en contra de su salud, a veces, sin notarlo.

Qué es la vigorexia

Debido a este concepto de belleza y perfección física nace el término vigorexia, que fue acuñado por el psiquiatra estadounidense Harrison Pope en los años noventa. También es llamada anorexia inversa, dismorfia muscular o complejo de Adonis. La vigorexia es un trastorno psicológico del tipo dismórfico corporal, es decir, las personas distorsionan su propia imagen física; se ven a sí mismos como débiles y sin atractivo físico, lo que genera una obsesión por querer un cuerpo musculoso y se vuelven “adictos al gimnasio”.

La diferencia entre una persona con vigorexia y un deportista profesional es muchas veces difícil de ver, porque ambos siguen dietas y rutinas de ejercicio extremas, pero un deportista tiene un equipo de profesionales asesorándolo, equilibrando su salud con sus capacidades. El deportista profesional sigue rutinas de ejercicio planificadas por profesionales, pautas de alimentación dadas por nutricionista, y es constantemente evaluado y controlado por médico y kinesiólogo.

Consecuencias

La vigorexia es un trastorno con mayor prevalencia en hombres, silencioso y difícil de detectar, ya que quien lo padece se justifica a si mismo y con sus cercanos de “es saludable”. Tener un estilo de vida sano es recomendable, pero cuando se transforma en exceso es perjudicial y puede tener múltiples consecuencias.

Algunos efectos dañinos de la vigorexia son:

- Relaciones negativas con pareja, amigos y familiares. Afecta su participación social.

- La baja autoestima interna pero una apariencia “ganadora” por fuera generan frustración, ansiedad y odio a sí mismos, sufren de depresión y pueden llegar incluso al suicidio.

- Sufren reiteradamente de lesiones músculo-esqueléticas.

- Muchas veces se asocia al abuso de sustancias, como suplementos proteicos en exceso, esteroides y anabólicos, lo que genera daño renal, hepático y endocrino principalmente.

Síntomas y tratamiento

Y ¿cómo sé si tengo vigorexia? Lo ideal es estar atento a los síntomas característicos de este trastorno, también poner atención a nuestros cercanos de lo que nos dicen respecto a nuestro físico o comportamiento. Existen cuestionarios y evaluaciones que ayudan a diagnosticarla, pero para ello es necesario primero asistir con un médico para una adecuada evaluación. Si se tiene vigorexia, será tratada por un grupo de profesionales de la salud, con apoyo físico, psicológico y medicación si es necesario.

Algunos síntomas característicos de la vigorexia son:

- Verse reiteradamente al espejo, buscando posibles mejoras en su aspecto.

- Necesitan constantemente pesarse, medirse diámetros o pliegues cutáneos.

- Autoimponerse dietas sin evaluaciones por nutricionistas, generalmente muy bajas en grasas y muy altas en proteínas y carbohidratos.

- Crea pautas de entrenamiento sin asesorarse por profesionales, como kinesiólogos o profesores de educación física. Se crean rutinas siguiendo lo que ve en otros del gimnasio o recomendaciones por internet de culturistas.

- Gastan una cantidad importante de dinero en su apariencia física, desde contratos con gimnasios, alimentación, equipamiento deportivo, vestimenta, suplementos, etc.

- Pasan mucho tiempo en el gimnasio, principalmente en las salas de musculación.

- Dejar de asistir a reuniones, encuentros o citas con pareja, amigos o familia. Evitas salir a eventos de entretención o viajes por tener que hacer ejercicio.

- Ver alterado tus estudios y/o trabajo por tener que entrenar.

- Complementan su dieta con suplementos proteicos sin evaluación previa de nutricionista o médico.

- Utilizan drogas, anabólicos y/o esteroides para mejorar su rendimiento físico.

- Sobre reaccionar en situaciones menores, estar más violento y ansioso.

- En mujeres, alteración o ausencia del ciclo menstrual.

Si tienes dos o más de estos síntomas, puede que tengas vigorexia, es una sospecha y debes acudir a un médico especialista para ser diagnosticado o asesorado. Ten presente que es un trastorno muy difícil de detectar, más para quien lo padece; por eso es importante el apoyo de cercanos.

Si conoces a alguien que tiene los síntomas característicos de la vigorexia, acércate a él o ella, recomiéndale una evaluación médica, persiste, probablemente no te considere las primeras veces que se lo digas y apóyalo o apóyala en este proceso.

 
 
 

Comentarios


  • Facebook - Black Circle
  • Instagram - Black Circle
bottom of page